Cada día y con mayor frecuencia podemos acceder a escuelas o colegios con proyectos de inclusión educativa.
La alta asistencia de parte de padres, madres, profesores y especialistas a seminarios, congresos y talleres relacionados a este tema, es un claro indicador un interés ascendente.
Así es como lento pero seguro nos hemos informado a cerca de la posibilidad real que tienen la mayoría de las personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual a acceder a la lectura y escritura, a aprender contenidos adecuados a sus capacidades, a desenvololverse con autonomía, a estudiar ,a trabajar y hasta a vivir independientes o en pisos tutelados.
Por supuesto todo esto si nosotros les ofrecemos la posibilidad de hacerlo.
Los alumnos en proyectos de inclusión están comenzando a egresar de la escuela común, y los padres y madres estarán de acuerdo conmigo en que la variedad u oferta que tienen nuestros hijos con síndrome de Down o discapacidad intelectual para acceder a estudios superiores, es tremendamente escasa en Chile. Nuevamente los que más apoyo necesitan para acceder a la educación, menos posibilidades tienen. Aun peor, ni siquiera son considerados.
Mucho esfuerzo hemos dedicado, en primer lugar nuestros hijos con discapacidad intelectual o síndrome de Down, los profesores y especialistas, y sin duda los padres y madres, en adecuar los aprendizajes en la escuela, en atender su necesidad especial desde lo académico, social, emocional y espiritual. … sin embargo toda esta energía corre riesgo de ser en vano si no proyectamos con igual altura de mira su posterior desarrollo académico e inserción laboral.
La Convención de los Derechos de las Personas con discapacidad, ratificada en Chile, demanda claramente en algunos de sus principios lo siguiente:
- El respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones, y la independencia de las personas;
- La no discriminación;
- La participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad;
- El respeto por la diferencia y la aceptación de las personas con discapacidad como parte de la diversidad y la condición humanas;
- La igualdad de oportunidades;
Será necesario replanearse en este contexto y en terreno, el objetivo del las Direcciones y del profesorado de establecimientos que imparten estudios superiores, (y no menciono cada uno de los miembros que conforman nuestra sociedad, porque quisiera acotar esta reflexión a la educación superior) que da la impresión está ligeramente inclinado, por no decir torcido, hacia el exitismo y la competitividad.
Las personas con discapacidad intelectual han sido consideradas por años y con gran injusticia bajo el alero de la sobreprotección, niños eternos. En ello hemos coartado, por supuesto sin malas intenciones, su posibilidad de crecer y desarrollarse, derecho de todo ser humano.
Impartir educación superior de excelencia, debiera incluir en su base términos como diversidad.
Excelente es relativo: Puede ser definido desde los puntajes o bien desde la calidad y la atención a las necesidades individuales. Reconocer lo anterior implica también reconocer la dignidad de todos los seres humanos.
Las personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual tienen capacidades diversas y merecen una oportunidad en su desarrollo
La inclusión escolar ha dado importantes pasos en nuestro país. La educación post escolar necesita crear espacios para las generaciones de personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual que avanzan con importantes esfuerzos hacia una vida independiente.
Karin Schröder /Abril, 2010
Enlaces recomendados:
http://www.youtube.com/watch?v=ASgFjyUwNxw /
http://www.youtube.com/watch?v=LZIBjvR3wdE&feature=PlayList&p=26CDFDC3B0208679&index=4