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Documental Yo soy uno más. Notas a contratiempo

Ignacio Calderón Almendros no envía  este maravillosos enlace  acerca de la educación de su hermano.

http://youtu.be/9QP6aTdkbK4

Gracias Ignacio por compartir tu experiencia  y a animar a otros a la Inclusión de TODOS. ¡Vamos Rafa! ¡Tu testimonio debe cruzar fronteras, tu esfuerzo es ejemplar!

A quien quiera contactar a Ignacio van a continuación sus datos, que él mismo nos ha facilitado:

Ignacio Calderón Almendros Dpto. Teoría e Historia de la Educación Facultad de Ciencias de la Educación Universidad de Málaga Campus de Teatinos s/n 29071-Málaga (España) E-Mail: ica@uma.esTlfno.: (34) 952132194 http://www.the.uma.es/personal/ver/id/6

Nada de nosotros sin nosotros

Comparto con Ustedes el enlace a un bellísimo video, que logra en escencia acercarnos a la realidad de lo que significa tener síndrome de Down.

¡Felicitaciónes a los realizadores y a todos sus protagonístas!

http://youtu.be/MEh3n-R48qU

Difudirlo facilita el camino de los contextos.

Karin

Día Mundial del síndrome de Down ¡El tercer cromosoma es necesario!

El síndrome de Down es una condición genética de algunos seres humanos que posibilita que aquellos seres humanos que están a su alrededor aprendan a  reconocer lo escencial para vivir mejor.

En mi experiencia la descripción de una persona con síndrome de Down debiera ser mucho más amplia que sus rasgos físicos y/o genéticos.  Lo que sigue, además avala con creces la necesidad de recorrer caminos inclusivos hacia una sociedad mejor.

Por tanto mi definición contempla con urgencia lo siguiente:

El síndrome de Down es una oportunidad para:

  •  vivir más lento y ejercitar  nuestra habilidad para ser más pacientes.
  • reconocer al que está a tu lado como persona y a preocuparte por ella más lejos de la llamada el día de su cumpleaños.

El síndrome de Down:

  •  te enseña a mirar profundamente y conectarte desde el alma con otros.
  • te ofrece validar mejor al otro y generar mejores vínculos.
  •  te enseña a callar y dar más tiempo para escuchar y legitimar a los que están a tu alrededor.
  • te invita a descubrir que la solidaridad es bi-direccional
  •  te convoca a encontrar tu vulnerabilidad y ver todo lo que ganas con ser humilde.
  • te habitúa a trabajar en equipo.
  •  te ofrece reconocer la diferencia de todos como una enorme riqueza que se complementa a la perfección.
  • te muestra el valor de la incondicionalidad y la necesidad que hay de ella en el mundo.
  • te ilumina y muestra lo que realmente significa el éxito.
  • te reafirma la convicción de que todas las personas pueden aprender, partiendo por ti.
  • te hace valorar los procesos de toda la gente que te rodea y respetar que todos tenemos diferentes ritmos, te ofrece ampliar tu capacidad de ser menos impulsivo.
  • te hace vivir la experiencia de lenguajes comunes que trascienden fronteras.
  • te invitan a vivir la experiencia de compartir lo mejor, sin temor a que te quiten algo, demostrándote que compartiendo sólo sumas.
  • te anima a quitarte tus miedos y te prepara para comprometerte.
  • te ayuda a validar los errores de los adultos y te enseña  el valor de perdonar y perdonarte.
  •  te demuestra que la sabiduría no consiste necesariamente en ser especialista, sino lograr que con tu especialidad no olvides  ver el todo.
  •  te invita a entender que el concepto de calidad es proporcional al concepto de diversidad.

¡El tercer cromosoma no sólo es Extra sino NECESARIO!

No por nada el síndrome de Down es visible y reconocible fácilmente. De seguro Dios a intencionado esto facilitando su identificación en nuestra sociedad.

Ahora que sabes de qué se trata el síndrome de Down, tienes la opción:

¡Te acercas o te la pierdes!

Karin Schröder, Marzo 2013

Sugiero entrar en este enlace relacionado al 21 de marzo (21 en el par 3): ¡Excelente iniciativa!

http://downberri.org/2013/02/18/dia-mundial-del-sindrome-de-down-el-doodle-de-google-para-el-21m/

Simce y discapacidad

Cada vez que al nivel escolar de mi hija le ha tocado rendir la prueba nacional SIMCE, he esrito a los medios de comunicación. Primero 4.básico, luego 8.básico y ahora II Medio de enseñanza Media.  No han existido cambios  respecto a la aplicación de dicha prueba para personas con discapacidad intelectual. Es realmente una verguenza que poca gente logre ponerse en lugar de personas con discapacidad intelectual y pase por sobre sus derechos y su dignidad.
Seguiré escribiendo  en la convicción de que la sociedad despierte frente a la injusticia, pero por sobre todo seguiré escribiendo en la convicción de que si no lo hace, se estrá perdiendo parte escencial de lo que es el sentido de la vida.
Los invito a revisar el siguiente enlace:

http://www.latercera.com/noticia/opinion/correos-de-los-lectores/2012/11/896-494969-9-simce-y-discapacidad.shtml
El texto original lo podrán leer a continuación:

Simce y Personas con capacidades diferentes

(Cuestión de derecho y ética)

Soy orgullosa apoderada del Colegio Institución Teresiana,  en donde, junto a mi marido hemos depositado nuestra entera confianza en la educación de nuestras tres hijas.

La inclusión educativa por definición responde a un derecho de Todas las personas a ser educadas, de acuerdo a sus ritmos de aprendizaje y capacidades individuales.

Es así como cada día más  estudiantes con síndrome de Down, entre ellos mi hija mayor,  han demostrado que si existe oportunidad, también existe aprendizaje.

¿No es acaso también su derecho ser evaluados de acuerdo a su ritmo de aprendizaje?

El Simce no acaba por entender que existen personas con discapacidad intelectual que gracias a sus esfuerzos, sus familias y sus profesores comprometidos han logrado enormes avances  en materia de aprendizajes académicos ,de acuerdo a las oportunidades que se les ha brindado. Tampoco se considera que proyectos educativos inclusivos están enriqueciendo y humanizando las nuevas generaciones.

Ofrecer a todos los estudiantes  realizar una prueba estandarizada que no atiende esa diferencia obvia ,como única alternativa en espacios y tiempos de clases comunes, es una tremenda discriminación.

En los últimos años surge entonces la figura de “mediador” que ofrece entre otros “repetir instrucciones de manera constante”. …

La situación es clara: ¿Cree Usted que un estudiante con discapacidad cognitiva comprenda por ejemplo, el concepto de función lineal traduciendo relaciones cuantitativas entre dos variables y los logre expresar en lenguaje algebraico, si se lo repito de manera constante?   Perdón ¿pero mediar qué y mediar cómo? . ¡Ni aunque lo siente en primera fila, donde exista menos posibilidad de distracción!

Queda en evidencia que aplicar esta prueba como única alternativa en espacios y tiempos de clases comunes,  arrojaría similares resultados que hacer rendir pruebas de lo que significa un estudiante con síndrome de Down y el respeto de sus ritmos y formas de aprendizaje,  a quienes están a cargo del SIMCE.

El término de equidad frente a la igualdad de oportunidades no se está reconociendo y es el derecho a la no discriminación de todo ciudadano chileno , el que se está vulnerando.  El SIMCE se realiza en horarios y espacios de clase regulares. ¿Tiempos y salas de todos o tiempos y salas de algunos?

Nuestro Colegio siempre ha abierto las puertas, sin embargo, el día de la aplicación del SIMCE (y por imposición del Estado), se deja de reconocer la diferencia que durante el resto del año es asumida como responsabilidad y riqueza de todos, y se cierra la puerta a la inclusión educativa. ¡Todo aquello, en desmedro de la autoestima y dignidad de los más vulnerables!

Como si fuera poco, sus resultados ni siquiera serán considerados más que desde el volumen de la papelera.

¿Cómo se sentirá un estudiante con síndrome de Down, si se entera de esta realidad?

¿Cómo se sentiría Usted?

“Hija, lo que te esfuerces en responder, aunque te acompañe un mediador, y te sientes en primera fila para no desconcentrarte, al Estado no le interesa, ni tampoco le influye a nadie…..” ¿….o mi alternativa es obviar y/o callar  esa realidad?

¿Por qué entonces no ofrecer materiales atingentes a la atención de los esfuerzos de aquellos estudiantes que necesitan también ser reconocidos en sus avances?

Ofrecer pruebas de  al menos 2 diferentes niveles de complejidad generadas para estudiantes con discapacidad cognitiva y/o síndrome de Down, y escoger el nivel de prueba, por ejemplo con la asesoría del colegio, de acuerdo a la capacidad de cada estudiante, sería una respuesta real y digna para quienes hoy merecen ser considerados.

Evaluar de manera diferenciada, los avances que están obteniendo estudiantes con capacidades diferentes, reconocería a nivel nacional que el éxito se puede medir también en los procesos y ayudaría botar barreras de prejuicios respecto a las posibilidades de aprendizaje de este grupo de personas ,con los que se siguen cometiendo enormes injusticias.

Como apoderada y educadora, invito al Ministerio de Educación a sumarse a la Inclusión Educativa, desde los derechos hasta la ética.

Karin Schröder, Eliana Corbett y Centro de Padres, Colegio Institución Teresiana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cristóbal Rojas, un ejemplo a seguir

Que se puede, ya no hay duda alguna. Día a día surgen nuevos ejemplos de familias que han sabido descubrir la riqueza que existe en la diversidad. Los invito a entrar en el siguiente enlace. ¡Felicitaciónes a Cristóbal y a su familia!

Ver video

Comentarios de una sobrina

Cuando decimos que la sociedad está cada vez peor, estamos tremendamente equivocados. ¡Las nuevas generaciones están avidas de aprender!…Todos nuestros actos, nuestra CONVIVENCIA, y hasta los detalles más pequeños, como es por ejemplo escribir un artículo trasciende con fuerzas insospechadas….
La más pequeña de mis sobrinas, Marina, hoy demuestra con gran claridad lo anterior…ella es lectora de este Blog y a sus 9 añitos comenta:

“Los consejos que diste me enceñaron mucho y poco a poco podemos aprender mas”
cariños Marina( 9 años,prima de cate)

GRACIAS MARINA POR DETENERTE EN ESTA LECTURA,  Y SER PARTE DE ESTE TESTIMONIO DE VIDA  TAN HERMOSO A TRAVÉS DE TU ESCENCIAL COMENTARIO….A TUS 9 AÑOS YA ERES UNA GRAN PERSONA.

¡TE QUIERE MUCHO TU TÍA KARIN, QUE  APRENDE TAMBIÉN DE TÍ!

La sociedad como “factor riesgo”, (empoderar a nuestros hijos desde su autoconocimiento)

Caso 3:

 Aquí voy con el tercer ejemplo que atañe especialmente a las herramientas que necesitamos ir proporcionando a nuestros hijos e hijas con síndrome de Down, frente a una sociedad como “factor riesgo”.

Acompañamos con Caterina a Natalia (mi segunda hija) al quinesiólogo. Colindante a la sala de espera había una máquina de galletas, chocolates, jugos y bebidas.

Caterina tenía mucha hambre, luego de un agotador día de clases, por lo que le pasé un billete de mil pesos para que fuera a elegir y comprar algo a la máquina.

Fue cuando se encontró con una simpática señora que al verla no dejó pasar ni un segundo para ofrecer ayuda a Caterina. Por supuesto mi hija accedió inmediatamente al ofrecimiento de la señora, que tan amablemente no se daba cuenta del daño que estaba produciendo al no darle la oportunidad a Caterina de enfrentarse y resolver el problema de comprar algo sola.

Yo, desde lejos, escuchaba a la señora que además de elevar la voz de manera exagerada con Caterina, parecía en su tono de voz que le hablaba a una niñita de 2 añitos. De manera intencionada me contuve  y no intervine.

Sin embargo cuando mi hija volvió  a mi lado, comenzó mi mediación:

“Caterina: ¿Qué pasó ahí con la señora? ¿Pudiste intentar de compara sola o la señora te ayudó de inmediato al verte? ¿Crees que la señora me hubiera ofrecido la misma ayuda a mí? ¿Porqué crees que te ayudó a ti? ¿No crees que fue discriminación positiva? ¿Crees que esa persona crea que las personas con síndrome de Down pueden comprar solas una bebida en la máquina? ¿Lo crees tú? ¿Qué puedes hacer la próxima vez?

Conclusión de la conversación: “Es tu responsabilidad, también pensando en el resto de los niños que hoy están naciendo con síndrome de Down, que tu respondas: “Gracias señora, yo puedo hacerlo sola””.

Los cambios sociales se generar a partir de la singularidad de cada persona, o sea también y especialmente en este tema, a partir de cada uno de ellos.

Por supuesto que la conversación anterior es parte de un proceso familiar que hemos llevado a cabo, en el que mi hija paso a paso a integrado sus características, intereses, capacidades, ventajas y desventajas con su síndrome de Down.  Enfocado de manera progresiva también, de acuerdo a su proceso individual y muy lentamente en las barreras que su entorno le va poniendo. En el proceso le hemos ido poniendo nombre por ejemplo a actos de discriminación positiva: “Cate, eso se llama discriminación positiva”

La experiencia me está demostrando la importancia de cuidar desde muy pequeños la autoestima.(Como en todas las personas). “Tú, al igual que yo, somos diferentes y existe una gran variedad de características, formas de pensar, capacidades, intereses entre las personas. ¡Eso hija es una enorme riqueza! Podemos acompañarnos todos y avanzar a partir de esas diferencias. El que tú tengas síndrome de Down me ha ayudado mucho a mí también. Por ejemplo tengo más paciencia. He aprendido a escuchar mejor. Soy mucho más flexible, lo que mejora mi calidad de vida, cambié mi forma de entender el éxito y con ello me apegue al mensaje que nos quiere entregar Cristo., vivo de manera más consciente y lenta. Sé enfocar en las prioridades de vida. etc…etc…

Variedad = riqueza. Diferencia = TODOS.  Diferencia +  Inclusión = Riqueza

Otro día sucedió una situación similar:

Subimos a la micro (transporte público) y al ver una señora a Caterina , de inmediato le cedió el asiento. Yo sólo la observaba a mi hija feliz y agradecida de la simpática señora , que sin ninguna mala intención dejó a Caterina sentada de pierna cruzada por los breves 10 minutos de trayecto a casa de  su abuela. Me costó contener mis emociones. Una vez más la señora coartaba la oportunidad de ser ciudadano común y corriente a mi hija, que no tenía absolutamente ningún impedimento para irse de pié en el autobús, al igual que otras 30 personas en el mismo lugar.

Nuevamente al bajarnos la conversación: “ Oye Cate: ¿Qué te pareció esta señora que te dio el asiento a ti? ¿No hubiera sido más lógico que ella se quedara sentada si era mayor….o por último que me lo hubiera cedido a mí? ¿Por qué crees que te lo cedió?

¿Crees que tiene relación a que ella tal vez crea que personas con síndrome de Down no puedan ir de pié en el autobús? ¿Qué crees tú respecto a eso? ¿No crees que hubo discriminación positiva?¿Qué puedes hacer la próxima vez?

Conclusión: la próxima vez que surja una situación similar la respuesta será “ Gracias señora, yo puedo ir de pié sin problemas”.

Paso a paso se puede. Cada niño, niña o joven de acuerdo a su etapa de desarrollo y características e historias individuales. Abriendo conversaciones respecto a lo que significa tener síndrome de Down y lo que pueden ir haciendo ellos mismos en su realidad. Eso si, primero debemos tener claro nosotros qué pensamos al respecto. ¿Nos reconocemos diferentes? ¿En qué? ¿Vengo a entregar mis diferencias o mis igualdades al mundo?¿Sólo le enseño yo a mi hijo o mi hijo también me enseña a mi? ¿Qué me viene a enseñar? ¿Quién es vulnerable?

Día tras día veo con mayor claridad el factor riesgo, que mucho más de estar en el síndrome de Down, lo está en nuestra sociedad. Es más simple ,sano y real, empoderar a nuestros hijos en su  maravillosa diferencia ,que exigir a una sociedad completa que vea lo que se pierde cuando no se detiene frente a la riqueza de la convivencia inclusiva.

Despacio voy de prisa. Si aun crees que  tener síndrome de Down es un problema y no una característica más en un ser humano como tú y yo, el factor riesgo lo llevas tú.

Habrá que generar redes adecuadas para avanzar en esto. Yo tampoco lo aprendí de un día para otro.

Karin Schröder

Nuestras redes frente al “factor riesgo” (Clave para lograr el equilibrio)

Caso 2:

Aquí voy con el segundo ejemplo que atañe especialmente a la necesidad de armar redes diversas y adecuadas, que sean , acogedoras , equilibradas y objetivas.

Cuántas veces nos hemos encontrado frente a personas que representan enormes “factores de riesgo” para construir una comunidad inclusiva. Destrozados salimos de espacios públicos, restaurantes, de reuniones escolares,  plazas o incluso espacios de amigos o familiares. Alguien discriminó a nuestro hijo o hija, alguien no lo consideró, alguien se burló de él o ella. Alguien no ve a la persona que hay detrás de mi hijo o hija, sus sentimientos, capacidades, intereses, emociones etc.…

En esa situación, “cae de cajón” la necesidad de que alguien te acoja y te diga:

“Si, tienes toda la razón, ¡qué malos e injustos fueron con tu hijo/hija”. Llamaremos a este tipo de acompañante: “Acompañante A” (de acogedor).

Este acompañante de vida es necesario:  ese que te diga “Oh, no sé cómo aguantaste” y que empatice con tu dolor y te ayude a odiar al “desgraciado” que nunca vio siquiera el daño que provocó. Para algunos momentos bien. Esos acompañantes te ayudaran a sentirte comprendida  o comprendido en tu dolor. A dividir tu rabia e impotencia. Parte inicial de un proceso de equilibrio emocional importantísimo.

Sin embargo, e igual de necesarios son aquellos acompañantes  que trascienden a esa rabia momentánea y te exigen ver desde lejos, la problemática como una oportunidad.

Llamaremos a estos acompañantes: “Acompañante D” (de desafío).

Estos acompañantes te muestran la cuota de responsabilidad que tu tienes para generar cambios. Ellos, reconocen la dificultad pero no se quedan en ellas, sino que te ayudan a adaptar el camino para encontrar soluciones válidas.

Lo complicado es que generalmente esos cambios suelen partir por los cambios de uno. Es decir, si esto no funcionó, yo soy el primer responsable. Es cierto: ¡Tan complejo ver en el enojo y la impotencia una oportunidad o peor aun, una responsabilidad y un compromiso!

El acompañante D , acompañante inclusivo, es imprescindible. Es aquel que en el peor de los momentos te echará la culpa a ti, y/o te hará responsable de lo que sigue para generar cambios. Es el que te va a incomodar en tu tranquila comodidad.

Ellos te conocen bien y te exigen de acuerdo a su creencia para contigo.

El acompañante D  te ayudará a abrir caminos, pensar en soluciones, buscar fórmulas, y analizar situaciones complejas. No te dejará nunca sólo, pero te dará la pausa necesaria para seguir adelante. Te obliga a frenar, con el objetivo de avanzar.

Te da desafíos y te ofrece una mano para ello.

En mi experiencia, la inclusión funciona mejor si cuentas con ambos acompañantes y se coarta si falta alguno de ellos.

No facilita, por ejemplo, un  Acompañante A , de especialista que constantemente te hable mal del establecimiento en el que tienes a tu hijo. Eso no quiere decir que calle u omita lo que no sea tan bueno. Significa que el especialista necesita ayudarte a encontrar soluciones y  ser facilitador del proceso. Si tengo la convicción de que la Inclusión es el que camino que quiero seguir, tengo que saber encontrar el camino buscando redes de apoyo ojalá del tipo A y D.

Aprovechemos esta reflexión para además agregar acompañantes tipo S (de similar situación), ahí se encuentran amistades con hijos e hijas con síndrome de Down. Ellos te hacen ver que no eres el único que ha pasado por lo que pasas. Son además los que mejor pueden entenderte.

Son aquellos que en una mirada tienen la exacta radiografía (o al menos con bastante precisión) de lo que pasa por dentro de ti. Con ellos disfrutas y lloras con similar intensidad lo que vives. Son los que además pueden entender mejor el factor riesgo que estoy describiendo. Ayudan mucho a no agobiarse y entender que si te equivocas el mundo sigue. Que si hoy no alcanzas a ayudar a tu hijo en la tarea, nada grave pasa.

Por último y sin desmerecer la inmensa cantidad de acompañantes de otro tipo que existen, están los acompañantes tipo E  (de escucha).

Son pacientes, silenciosos y acogedores. Siempre dispuestos. ¡Tan necesarios!

Aquí en mi experiencia está la familia, que vive  y siente contigo, en profundo respeto, lo que vas viviendo. Te acompañan desde el alma y a corazón abierto.

Hay además una persona que cumple con todos los anteriores….en mi caso es mi marido.

De manera transversal acompañamos y nos dejamos acompañar  por Jesús, a través de nuestras hijas en primer lugar. Son ellas las que nos invitan a ver que su individualidad  es magistral y sagrada. Factor riesgo sería no detenerse en ello.

Si crees en la Inclusión como un beneficio, busca tus redes para convertir el factor riego en oportunidad y evita así, convertirte tu mismo en un “factor riesgo”.

Karin Schröder

Lectura Obligatoria

Amigos: Considero el siguiente documento , lectura obligatoria para padres,madres, profesores y especialístas.

“Los bebés con trisomía tienen derecho a vivir.  Necesidad de una reacción ética y perspectivas de habilitación”

Pueden bajar el documento de forma gratuíta de la siguiente página de  Canal Down21, en:

http://www.down21materialdidactico.org/libroelbebe/los_bebes.pdf
 

Ojalá no nos quedemos “pegados en tecnisismos” como en el té verde y los ejercicios secuenciados de lenguaje.

Habrá que preguntarse qué clase de té o qué ejercicios del alma tenemos que hacer aquellos que nos autodenominamos “normales”….

La sociedad como “factor riesgo” – (oportunidad de generar cambios)

Caso 1:

Últimamente me llueven las experiencias emocionalmente duras en relación a la poca información que tiene en general la gente  a cerca de personas con síndrome de Down y lo que esto significa para las oportunidades que finalmente se les ofrece.

Para ser clara, voy a enfocar en situaciones concretas, partiendo con esta reflexión como “Caso 1”:

Hace un par de días  fui al supermercado con mis tres hijas, entre ellas Caterina. El cuidador de autos se me acerca amablemente y me dice “Yo tengo uno igual”.

Esto ya me ha pasado muchas veces por lo que ya he ido aprendiendo a , primero no enojarme y segundo contestar de manera lo más empática posible, entendiendo que las intenciones de los que emiten esta frase no connotan maldad, sino falta de información. Mi respuesta entonces fue : “¿Usted se refiere a que tiene un hijo con síndrome de Down, verdad? Si, porque igual no puede ser…¿no cree Usted?” “¡Claro, eso!” respondió el caballero y sonreímos todos, también  mis tres hijas, con las que habíamos conversado este tema en otras ocasiones.

Acto seguido, el señor dice: “¡Mi hijo es tan lindo!, tiene 2 añitos y es bien travieso (se ríe el señor). ¡Fíjese que le encanta mordernos!”

Es cuando a mí se me acabó toda la risa y le digo: “¿Y Usted qué hace cuando lo muerde”?  La respuesta fue: “ Nada pues, que voy a hacer, si me salió así”.

Entonces yo respondí: “¿Usted tiene más hijos?”.  Recibiendo respuesta afirmativa agregue: “¿Y qué haría Usted con su otro hijo si lo mordiera?”

El señor contesto: “¡A no pues, no lo dejaría, lo castigaría!”

El sentido común es nuestro aliado. ¿Porqué permitimos a los niños o niñas con síndrome de Down  que hagan cosas, que nos parece tan claro con el resto de los niños que no hay que hacer? ¿No es como evidente que si las personas con síndrome de Down tienen una discapacidad cognitiva, nosotros tendríamos que darles el doble de posibilidades de aprendizaje y no la mitad?

Claro, entiendo que es complicado, porque esto implica doble esfuerzo por mi parte. Invertir mucha energía y tiempo. Detenerse con cariño y paciencia….uf, con eso ya me agobié…paso a ser de inmediato factor de riesgo ¿o no?

“Caballero, hoy que su hijo tiene 2 años tal vez para Usted sea simpático que muerda, sin embargo cuando tenga 5, 10 o 15 años, le aseguro que ya no lo va a ser”. Deténgase en su sentido común  y  póngale límites claros a su hijo HOY.

Se habla de ELLOS y se les engloba en TODOS, cuando son cada uno único e irrepetibles.

Por alguna extraña razón no se les pone límites al igual que al resto de los niños.

¡Somos claramente un factor de riesgo para ellos!

Revisemos nuestras prácticas y convirtamos esta experiencia en oportunidad para TODOS.

Karin Schröder