Archivo mensual: noviembre 2007

“La integración está en tus manos”

“Abrir puertas para crecer” (CI y emociones)

A menudo siento que al convivir con personas que tienen discapacidad intelectual, no logramos enterarnos que dichas personas, al igual que nosotros y a medida que se lo permitamos, presentan un desarrollo de inteligencia emocional mucho mayor del que nos podemos imaginar.

Es lo mismo que cuando un adulto se refiere despectivamente a un niño, y estando el niño presente, piensa que el niño no se da cuenta. ¡Grave error! Peor aun, en este caso se sigue haciendo frente a adolescentes y adultos, sin ni siquiera reflexionar a cerca del daño que se está provocando.

Así como yo he creído en las capacidades de mi hija y el resto de las personas con s. de Down ( y tb en las mías),es como hoy me encuentro frente a una niña pre-adolescente, y con absoluta capacidad de expresar sus sentimientos y sus derechos.

No en vano la he mirado a los ojos cuando le hablo, para traspasar las barreras de los mitos y de sus discapacidades y llegar a su persona.
Ahí, muy dentro de ella están sus sentimientos. Aquí muy dentro de mi están los míos. Y hoy somos capaces las dos de poner sobre la mesa nuestros sentimientos: decir que nos pasa; que nos gusta; que nos desagrada; qué queremos cambiar y qué queremos mantener.
Un respeto que va más aya de las discapacidades. Un respeto que hace eco a todo lo sembrado.

Desde pequeña en casa se habla a cerca de lo que es “tener s. de Down”:
que es una condición, que claramente no es fácil sobrellevar las dificultades que esto genera, sin embargo que somos un gran equipo en esto: la familia.
Que Dios dispone los que nos toca vivir, sin embargo nosotros podemos optar de cómo vivimos la tarea que Dios nos asigna.

Es así como hoy sigo aprendiendo de mi hija, y sigo derribando mitos.
Es así como hoy ya no soy yo, la que sugiere pautas de respeto a la individualidad en el colegio, sino ella la que exige su derecho, por ejemplo, al pedirle a sus profesores que le adapten el material educativo de acuerdo a sus capacidades.

Y nos sigue pasando que planificamos por ella, sin tomar en cuenta su aporte. Nos sigue interfiriendo esa fuete barrera social de la discapacidad, frente a la persona.

Si pensamos que en el Colegio, al cual mi hija pertenece, se están formando alumnos y alumnas para que sean futuros agentes activos que favorezcan los cambios culturales y sociales, siento que mis hijas hoy ya son fuente que genera cambio.

Esto no hace más que llenarme el alma de alegría, sin embargo no puedo quedarme con toda esta riqueza sin compartirla.
Es por eso que quiero animar a madres y padre, a educadores y otros profesionales del área educativa, simplemente a mirar a lo profundo, a la persona, al sentimiento interno.

Cada día que pasa estoy más convencida que esa es la mirada que nos permite desarrollarnos, tanto a nuestros hijos/as como a nosotros mismos.

Creo que no da lo mismo que el alumno no participe de una clase (porque al parecer no entiende o no se da cuenta…¡otro grave error!).
Creo que no da lo mismo que nuestros hijos traigan cuadernos vacíos a fin de año.

Mi hija tiene la capacidad de expresar sus sentimientos en forma muy clara. Yo me pregunto….¿y los que no pueden expresarse hoy, es que no sienten?…estoy convencida de que si lo hacen. Si embargo ¿dónde está su equipo?.

Y aquí entra en juego fuertemente el rol de la familia.
 Claramente somos nosotros , su padre y su madre, los que mejor conocemos a nuestros hijos e hijas con discapacidad y sin ella.

Y si nosotros miramos profundamente a los ojos, no demoraremos en descubrir lo que hay ahí….sentimientos.

Por eso es que este equipo debe ser fuerte, debe buscar información actualizada, debe buscar ayuda y crear una “casa sobre rocas”.
Y si siente que no es capaz, debe buscar ayuda. Cada día tiene su afán.
Sin agobiarse, pero haciendo camino.

Sin embargo siento que no podemos permitirnos seguir fallándoles.
Entiendo que fallarles es dejar la lucha, es dejar de hacer camino.
Fallarles no es cometer errores. Cometer errores debiera ser aprender.
Claramente no es fácil, porque esta lucha no es revolución declarada, sino una revolución silenciosa. Porque esta lucha implica cambios nuestros desde adentro, porque esta lucha debe ser con emociones controladas, políticamente correcta y muy paciente. Una lucha que ante la batalla debe generar la necesidad y buscar la calma.

¡Sin duda un gran desafío, que vale la pena vivir, en pro de un derecho a la integración de todas las personas en la sociedad!

Personalmente estoy convencida que si no logramos la integración, es un fracaso nuestro como individuo y como grupo social, no de nuestro hijo/a.

Mirar profundamente, traspasar la barrera del CI para llegar a las emociones, es la llave para abrir puertas para crecer.

Karin Schröder

Autonomía (video)

La autonomía no es solamente ser capaz de vivir independientemente, sino una conducta que puede ser lograda a través de un proceso que comienza desde el nacimiento.

Se pueden lograr pasos de autonomía aún cuando no se camina o cuando todavía no hay lenguaje expresivo.
Creer que la autonomía es un término relativo a la etapa de juventud o adultez pienso que es un grave error, especialmente para personas con síndrome de Down.

Creer que mi hijo/a es capaz de avanzar , creer que mi hijo podrá caminar, creer que mi hijo o hija puede aprender a leer ,creer que logrará moverse en su comuna o su ciudad en forma autónoma, creer que logrará insertarse laboralmente son pensamientos relevantes para el logro de diferentes niveles de autonomía.
Por eso es que la creencia pasa a tener tanta importancia cuando hablamos de autonomía, porque hay cosas que se creen, o piensan, y que no se dicen, pero se transmiten. Esto va por ejemplo en nuestras actitudes, gestos o incluso en el tono en que nos expresamos.

¿Cómo alimentamos nuestras creencias?
A través de la información. (Internet, literatura actual, talleres, charlas, seminarios ,cursos)

Si al contrario pienso que de todas formas él o ella nunca lograrán ser autónomos, que dependerán de sus hermanos, que vivirá seguro con sus padres, el camino hacia la autonomía se verá claramente desfavorecido.

 Aquí quisiera aclarar que el tema no es que sea malo o que no está bien que finalmente hayan adultos con síndrome de Down que vivan con sus hermanos o padres, el tema es que esto es relativo y que habrá que ver las necesidades de cada uno, para tomar las diferentes desiciones u opciones. Y que creo que no está bien que partamos de la base de que no hay posibilidad de vida independiente,como parte de la condición de las personas con síndrome de Down.(No sé si me explico bien)

Por otro lado es importante que entendamos la autonomía como un proceso:
Y es que esa autonomía no se logra de un día para otro. Son pequeños pasos que nosotros en la familia vamos brindando día a día. Y estos mismos pasos los podemos ir secuenciando.

El video anterior muestra que yo estaba convencida que mi hija era capaz de aprender a tomar la naranja(creencia)…¡por supuesto que le costaba mucho esfuerzo!, sin embargo fui secuenciando el aprendizaje (acompañando el proceso)…no es que de un día para el otro le diga “tienes que comer sola” .

Lo complicado y el desafío de nosotros los padres y madres está en ser capaces de:

• vencer esas miradas de nuestros hijos que nos piden ayuda.
• vencer al tiempo, que hoy  es tan escaso por el mismo sistema en que nos encontramos (todo rápido y fácil)
Fácilmente terminamos haciendo nosotros el trabajo. (tb nos pasa con nuestros otros hijos.)

Y así sucede también a la hora de vestirse, de abrocharse los zapatos, de ducharse, de cortar la carne a la hora de comer, de servirse el agua, de hacer las tareas, de cruzar la calle ,de ordenar,etc,

Y en ese “darnos el tiempo para” es que estamos ofreciendo la oportunidad para aprender, y para elegir, y así lograr mayores niveles de autonomía.

Poner límites y apostar a que ellos son capaces, acompañándolos en el proceso, es apoyar sus logros de autonomía.

Y es que al darle espacio a nuestro hijo/hija de tomar decisiones y resolver problemas también estamos dando el mensaje de “eres capaz de hacerlo”.

Una vez que tengas la creencia en todo esto no cometas el error de quedarte en silencio….¡tu desafío es lograr transmitirla! e invitar a todos a creer en las personas más que en los “trastornos”.

Claramente el camino no es fácil, sin embargo no debiéramos quedarnos en actitudes pasivas-aceptantes sino generar espacios activo-modificantes (como lo plantea el Dr. Reuven Feuerstein)
Dar pequeños pasos posibilitando oportunidades, sin duda es nuestro desafío.

Atreverse a sacar los miedos estoy segura nos llevará a caminos insospechados.

Karin Schröder
Noviembre/07

Una noticia que enorgullece

El esfuerzo y capacidad de un alumno con síndrome de Down, unido a padres  que acompañan los procesos de su hijo, hacen que cada día más niños puedan cumplir sus sueños y avanzar en sus capacidades individuales.

Los invito a entrar en el siguiente link:

http://www.colegiosdiaconales.cl/diacono/sfd/noticias_sfd.htm
¡FELICITACIONES!