SIMCE e inclusión educativa

En noviembre del año 2006, escribí un artículo a raíz de que mi hija Caterina (quien tiene síndrome de Down) tuvo que enfrentarse a la “situación SIMCE”. Me puse en su lugar y decidí no exponerla a esta situación explicandole que lamentablemente el Ministerio de Educación no estaba aun preparado para dar respuesta a todos los alumnos, es decir que todavía no se quiere entender que hay diferentes ritmos de aprendizaje. Ella se quedó en casa, sin embargo esto motivó que yo escribiera el siguiente artículo:

¿ ……y los niños y niñas integrados qué?

 

 

Señor Director:

 

Año a año escuchamos a cerca de una prueba realizada a nivel nacional, efectuada a los niveles de 4° básicos. La famosa prueba SIMCE(Sistema de Medición de la Calidad de la Educación), evaluación masiva estandarizada del desempeño de los alumnos.

 

Existe gran efervescencia en el ambiente. Los niños son advertidos con anticipación de la realización de esta prueba, se ejecutan ensayos etc.

 

Llega el tan esperado día: los niños y niñas entran a un salón.

Paula, quien lleva años con cupo de integración en ese colegio porque tiene s. de Down , también está muy motivada con la situación y  del mismo modo entra al salón.

 

Hoy la profesora es otra, la educadora regular no está . Todos están muy callados. La profesora reparte la prueba. Paula piensa: “Debo concentrarme, mis compañeros ya están trabajando.”

Paula intenta concentrarse pero la letra de la prueba es demasiado pequeña. La prueba es de matemática. Paula ve que hay números de 3 y 4 cifras. Ella ha hecho grandes avances durante el año en matemática…..pero con números de 2 cifras.

Paula da vuelta la página y se encuentra con más problemas ,que en un principio se ven muy complicados de resolver.

Ella nunca se ha enfrentado a ese tipo de problemas matemáticos. Para ella estos problemas son muy complicados aun. Ella ha aprendido a resolver otro tipo de problemas matemáticos este año.

Paula levanta la mano para pedir ayuda…..la profesora mueve la cabeza negando la posibilidad de ayudarle. “Debes resolverlo solita”…..  “No puedo ayudarte”, responde la profesora.

Paula aprendió a sumar y restar  sin reserva este año, y hace poco ha comenzado a multiplicar y dividir. La profesora de Paula y sus padres están muy orgullosos de los avances y el esfuerzo de Paula, sin embargo, el tiempo pasa esa mañana y Paula sigue sin poder resolver ningún problema de la prueba…..sus compañeros siguen trabajando….

Pasan dos horas en esta situación….el tiempo es interminable .  “¿Quién me puede ayudar un poquito en esto?…….la profesora nueva sigue sin poder acercarse a mi……yo no puedo hacer esto…..mis compañeros todos pueden….soy incapaz….¿qué hago aquí?…¿a dónde pertenezco?…..”

Paula llega llorando a casa.

 

 

Mi intención con este artículo es poner al lector por sólo un minuto en el lugar del niño/a en integración.

 

Parece mentira, pero muchos de nosotros sabemos que hay colegios que el día de la prueba SIMCE le piden a los padres de niños integrados , que no lleven a sus hijos al colegio para no perjudicar los puntajes finales del establecimiento.

  

Por otro lado hay colegios que con intención de acoger a todos sus alumnos apoyan la moción de que todos los alumnos deben realizar la prueba.

 Y yo me pregunto en ambos casos  ¿ ……y los niños y niñas integrados qué?

¿No se supone que  la educación está cambiando? ¿Qué las evaluaciones debes ser dinámicas? ¿Qué el CI hoy ya no es tema? ¿Qué lo que vale son los procesos?

¿Qué Chile está absolutamente en contra de la discriminación?¿Que hoy más que nunca la educación es un derecho para todos?

¿O es que ese “todos” seguirá excluyendo y hablamos de “todos” refiriéndonos solamente  a alumnos  con y sin recursos monetarios?

 

Si pensamos que para los alumnos y alumnas en integración, que hoy se verán enfrentados a una situación similar o incluso peor a la de Paula, esto le es indiferente y que hoy simplemente será un día más para ellos, estoy convencida que estamos profundamente equivocados.

Seguimos minimizando estas situaciones emocionalmente nefastas  y luego nos preguntamos porqué hay tanta deserción de niños en integración que caen en depresiones.

Para peor, los culpamos a ellos por su discapacidad y les negamos la posibilidad de seguir en sistemas regulares de educación  a causa de sus dificultades.

 Creo que es urgente revisar este tema. Volver a plantearnos el objetivo de esta prueba y dar respuesta a cada vez mayor cantidad de alumnos y alumnas integrados.

Igualmente cabe replantearse el objetivo para todos los alumnos.

 

Capacitar a profesores del ministerio o dar opción al profesorado del colegio en poder mediar una prueba como la del SIMCE, creo que por ahora podrían ser una de las opciones un poco más justas cuando hablamos de integración.

 

De otra forma, creo que hablar de políticas educativas y de un “compromiso con la diversidad” seguirá siendo una linda ilusión. ¡Necesitamos acciones concretas!

 

Karin Schröder 

Noviembre 2006

 

Hoy luego de 2 años leo en el diario lo siguiente:(entrar al link):

http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2008/11/08/anita-y-el-simce.asp

 

Y quisiera hacer una nueva reflexión:

El año 2006 escribí una carta al director en la que abordé el tema de los alumnos y alumnas con cupo de integración  y el SIMCE, debido a la experiencia muy similar con mi hija Caterina (quién también tiene síndrome de Down), a la que se plantea  con Anita hoy.

Luego de 2 años, se sigue evidenciando la imperante necesidad de generar cambios concretos, más allá de políticas publicas.

 

El 1 de agosto de este año Chile firma la ratificación de la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. El Artículo 3 de dicha convención habla de los principios generales de la Convención en el que encontramos: la no discriminación y la igualdad de oportunidades. Y luego más detallado en el artículo 5  dice que los Estados Partes, a fin de promover la igualdad y eliminar la discriminación, adoptarán todas las medidas pertinentes para asegurar la realización de ajustes razonables (www.un.org/esa/socdev/enable ).

¿No sería entonces un ajuste  razonable, que Anita hubiera tenido opción a rendir una prueba adecuada o que Anita pudiera haber  contado con un mediador durante la prueba?

Me pregunto si seguiremos firmando acuerdos los próximos 2 años sin hacerlos efectivos, ya que en el 2010  Caterina cursará, si Dios quiere 8°básico, y ¿volveremos a estar expuestos a esta misma  situación?

Es que lo que plantea Anita es muy cierto. Pareciera que para el sistema educativo, los puntajes y los números siguen siendo en realidad más importantes que los alumnos.

No dar apoyo a los que más lo requieren es también hablar de discapacidad.

 

 

Karin Schröder

Noviembre 2008

2 Respuestas a “SIMCE e inclusión educativa

  1. Hola soy Javiera y tengo 17 años, estoy haciendo una tesis sobre el sindrome de down, aclarando que estas personas sí son un aporte a nuestra sociedad si se les da el espacio para hacerlo, como por ejemplo luego de estudiar en el colegio que puedan trabajar en lugares aptos para sus capacidades, en donde puedan explotar sus potenciales como la creatividad, etc. Particularmente me parece muy interesante este tema (por eso el de la tesis), pienso igual que usted, al país le falta mucho aún. Me gustaría saber sus puntos de vista y su experiencia de vida con su hija, ya que, mañana tengo que entregar mi tesis escrita y me serviría de mucho para mi tesis oral tener referencias más concretas respecto a personas que lo han vivido como usted.
    Esperando su comprensión y respuesta.
    Muchas gracias.

  2. Estimada Javiera:
    Mi experiencia con mi hija Caterina y con muchas otras familias, niños y jóvenes con síndrome de Down ha sido muy enriquecedora.
    Por supuesto que las oportunidades que uno les ofrece (así como también al resto de las personas) son cruciales para el desarrollo que puedan tener. A mayor oportunidad menor discapacidad.
    Creo que cada persona viene a este mundo a enseñarnos algo, también las personas con síndrome de Down. Nos hacemos y les hacemos un flaco favor discriminandolos y segregándolos. Así como dice en el spot que acaba de sacar la obra social caixa madrid
    ( http://www.youtube.com/watch?v=elR41rwZIKg ), ellos nos dan cátedra de esperanza,perseverancia, alegría ,esfuerzo y amor.

    En Chile vamos por buen camino, (leyes y ratificación de convención) ahora lo que falta es bajar a tierra lo que está por escrito. En gran medida esto depende también de nosotros los padres en ir evidenciando necesidades y armando equipos de trabajo.Lamentablemente siento que los padres y madres todavía son los que menos se toman en cuenta en nustro país y claro los padres por lo mismo delegamos mucho a los profesionales. Y es que no es ni uno ni el otro: son los dos y luego también la persona con síndrome de Down en cuestión los que deben armar equipos sólidos en base a la confianza.

    ¡Suerte en tu tesis!
    Karin

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