Archivo mensual: mayo 2011

¿De cuál 1% se trata?

¿Cuál es tu compromiso con la Iglesia Católica? A mi sorpresa y  con mucha frecuencia la respuesta es: “Bueno, yo aporto todos los meses responsablemente con el 1%”.

Con brújula en mano voy por el desierto y me siento perdida…..Y es que tal vez el problema es muchísimo más gordo que el que se plantea y la necesidad de detenernos es muchísimo mas grande que la que imaginamos.

Mi hija con síndrome de Down me enseñó que no todo es obvio, y que hay diferentes maneras de aprender y diferentes formas de enseñar. Eso es atención a la diversidad.

Y como en lo diverso estamos todos, cabe preguntarse:

¿Qué entendemos por compromiso? O bien ¿Qué entiendes por Iglesia Católica?

Intentaré entonces de efectuar una especie de adecuación curricular, para todo aquel que se considera “Normal”, para poder entender de otra forma lo que parece de criterio común pero al parecer no lo es tanto. Intentaré de traducir lo que mi hija con síndrome de Down me ha explicitado desde su ser, perfecto en su diferencia.

Las personas con discapacidad me han invitado a entender con claridad lo que significa compromiso.  Mi camino ha sido parecido al de los peregrinos de Emaus. Reconocí a Jesús al sentarme a la mesa con ellos. No se reveló de inmediato, pero entró para quedarse.

Y es que el compromiso significa dejar de verse a uno mismo para lograr reconocer al otro. Significa caminar juntos y saber escucharnos mutuamente. Significa no sólo ayudar, sino también dejar ayudarse y reconocerse vulnerable.

El testimonio de vida que deja hoy huella profunda en mi vida es el de mis hijas. Por ejemplo el de mi hija menor, Victoria (tan solo 10 años), que relata al regreso de su día de colegio lo siguiente:

“Mamá , tengo mi propio proyecto social: todos los martes buscamos en el primer y el segundo recreo con  mi amiga, qué niño con síndrome de Down o necesidades  especiales está sólo y vamos a jugar con él /ella. ¡Es muy entretenido, estoy conociendo a muchos niños!”

Eso es compromiso: ser capaz de detenerse y ver cuando otros no lo están pasando bien,  y que yo puedo hacer algo al respecto. Mejor aun, yo también beneficio mi alma con ello.

Por supuesto que a través de esta acción se evidenciará que son muchos los niños solos en el recreo, (no sólo los niños con necesidades especiales)  y que hay gran necesidad de detenerse. Se evidencia la necesidad de compromiso.

Y ¿Qué entiendo por Iglesia Católica? Pues  sin ser experta y desde mis vivencias de familia, significa principalmente compromiso  de personas  individuales, unidas frente a los valores planteados en el Evangelio, a través de la acción concreta.  Significa FE.

Entonces habrá que revisar en tiempos difíciles como el actual: si ¿no es que por rezar tan rápidamente el Padre Nuestro, se nos olvida  vivir el Padre Nuestro? Es decir algo así como “Hágase tu voluntad, pero yo igual torceré al máximo el destino para que se haga la mía” o bien “Perdona nuestras ofensas, pero por favor no me pidas revisar si he ofendido a alguien” Pareciera más fácil la parte que dice “ como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.

Aquí otro ejemplo de Vida: Mi hija del medio, Natalia:

Ella me dice:“Mamá,¿qué es el éxito?  ¿Qué el equipo gane porque metió más goles y dejó a los que no jugaban  bien afuera?, o ¿que el equipo esté dispuesto a perder, por incluir al que no juega tan bien?

Mi respuesta fue: “Depende hija para quién son las medallas. Si para tu ego, o para tu alma.”

Exigimos humildad al poderoso, y rápidamente vamos a recoger la primera piedra para lanzarla. Y yo ¿Soy humilde? ¿Soy pecador? ¿Intento al menos pedir perdón? ¿Reconozco en ese camino al peregrino?

Iglesia es mucho más que ir a misa los domingos. Ir a misa es fuente para la acción. Solidaridad es mucho más que un tema de clases de catequesis.

Y así suma y sigue…..

Entiendo que Iglesia  Católica es construir juntos a partir de nuestras diferencias reconociéndonos al menos en un 1% vulnerables. No es de ninguna forma donar el 1% a los que son diferentes para tranquilizar una conciencia que requiere la chapita de “responsable”.

Diferentes somos todos, pero hay un porcentaje de personas que nos convocan a la reflexión y nos obligan a sentar prioridades de vida desde su diferencia evidente. Nos hacen revisar definiciones trascendentes y actos inconsecuentes.

Nos convocan a hacer Iglesia en valores del amor incondicional, de la paciencia, de la entrega, del respeto, de la solidaridad desde el reconocimiento del otro en dignidad.

Un porcentaje que a menudo camina a nuestro lado pero es invisible, tal como lo fue Jesús para los peregrinos.

Dios no se equivoca. Las Personas con discapacidad Intelectual son perfectas en medio de Todos.

El 1% referido al aporte de dinero a la Iglesia es sin duda una necesidad y un deber significativo. Sin embargo no debiera ser el referente cuando hablamos de compromiso e Iglesia.

Las Personas con Discapacidad Intelectual, nos ofrecen una adecuación de vida que apunta a entender que al menos el 1 %  realmente trascendente, es el que sale del alma y no del bolsillo.

¡Claramente estamos en deuda!