Archivo mensual: septiembre 2011

Las personas con síndrome de Down, SI aprenden. (más allá de los alfajores)

Parece increíble que después de tantos años de experiencia en relación al aprendizaje de niños, niñas y jóvenes con síndrome de Down aun se cuestione su capacidad de aprender por ejemplo a leer y a escribir.

La lamentable historia cuenta que antaño se exigía “cierto nivel de madurez” situado alrededor de los 7 años para comenzar el proceso lector.

Sucede que los niños y niñas con síndrome de Down (con el poco o nada nivel de estimulación de hace 30 años atrás) lograban esa  supuesta madurez a los 14 años. Y a los 14 años ya se consideraba que era muy tarde para enseñar a leer a nadie. Por lo que finalmente nadie les enseñaba a leer y a consecuencia no aprendían.

Hoy la historia se ha revertido. En España e Inglaterra por ejemplo, la mayoría de los niños, niñas y jóvenes con síndrome de Down logran leer de manera comprensiva, gracias a la difusión y aplicación del método de lectura global y yo agregaría, gracias a la creencia de que ellos SI aprenden, por supuesto dependiendo de las oportunidades de aprendizaje que se les brinden .

El aprendizaje de la lectura además fomenta el habla. Es decir, que no es necesario que hable para que lea. Se ha comprobado además, que el aprendizaje de la lectura  fomenta y mejora el habla.

Más allá de la lectura, el tema que quisiera abordar es que aprender está directamente relacionado con mi creencia en el otro y las oportunidades de aprendizaje que ofrezco.

Si yo creo que mi hijo será malo para el arte, todos mis actos consientes e in consientes terminarán haciendo que mi hijo no sea artista porque no arriesgaré ni un céntimo en lo que considero de partida será un fracaso. Por supuesto que difícilmente mi hijo podrá desarrollarse en el área artística.

 Al contrario si yo considero que será un artista, pondré colores, pinceles, papeles, y tijeras para que mi hijo desarrolle las habilidades o dones que yo creo lleva consigo.

Así es como durante muchos años, y bien para un comienzo que necesita seguir avanzando, se ha ofrecido oportunidad de aprendizaje a personas con síndrome de Down  en el área artística de la pintura. La creencia de los contextos ha permitido desarrollar maravillosas obras y ha desarrollado valiosos dones artísticos entre las personas con síndrome de Down. Sin embargo me pregunto si es el síndrome el característico en desarrollar maravillosos dones, o más bien la oportunidad ofrecida la que ha permitido desarrollar los dones en esa área. Personalmente  y desde mi experiencia me quedo con la segunda alternativa.

 En otras áreas pasa algo similar. ¿El síndrome hace que sean buenos para el teatro o el teatro les ha ofrecido espacio para desarrollar sus dones?

 ¿Las personas con síndrome de Down son buenas para el baile o el baile les ofrece un espacio para desarrollarse?

No quisiera ser mal entendida, en relación a que me parece fantástico que existan los espacios que existen, sin embargo  necesitamos salir de la creencia que los “angelitos” (que no lo son, sino personas) no pueden aprender más que teatro, baile y pintura.

Si se les ofrece oportunidad  también en otras áreas, de seguro que nos sorprenderán con sus capacidades humanas  e intelectuales.

 (Dicho se de paso, no es necesario ser experto para creer en ello: para creer sólo Dios basta. En palabra y acción es acompañarnos y estar dispuesto al compromiso  en valores que hoy escasean y que son vitales, hablamos de herencia social.)

 Está bien que cocinen, pero ¿porqué diablos siempre hacen alfajores habiendo tan ricas  y simples recetas de galletas y queques?

¿Hemos barajado otros ofrecimientos? ¿Le hemos preguntado a cada uno de ellos lo que les gustaría hacer?

He visto gente con discapacidades múltiples atendiendo en colegios por ejemplo los kioscos.

He leído maravillosos testimonios de trabajadores con síndrome de Down o discapacidad intelectual en lavanderías .

Hay testimonios de trabajadores con síndrome de Down en hoteles, en municipalidades, en hospitales, en proyectos de agricultura, en laboratorios, en oficinas y clubes deportivos, jardines infantiles, televisión, peluquería, publicidad, multi -tiendas,  bibliotecas y otros espacios públicos y privados.

 Los ambientes laborales se distienden, todos ganan.

 El aprendizaje no acaba, ni para ellos, ni para nosotros…. En Chile sólo estamos empezando. Abrir nuevas oportunidades a quienes consideramos más vulnerables es el camino que sana nuestra soledad y lamentable omnipotencia. Acercarnos y ponernos en el lugar del otro es cable a tierra para entender que Dios no se equivoca al enviarnos a todos juntos a este mundo.

 Somos todos diferentes, también las personas con síndrome de Down los son. La invitación es a creer y abrir nuevos y mayor cantidad de espacios, también para este sector de chilenos (Entiendo que ya hay, pero en relación a la cantidad de personas con discapacidad intelectual que hoy viven en un “tiempo de ocio abandonado”, son privilegiados los que no).

Reconocerse igualmente vulnerable es la mejor manera de acercarse a Dios, que elige habitar en el más vulnerable.

 Karin Schröder