Nuestras redes frente al “factor riesgo” (Clave para lograr el equilibrio)

Caso 2:

Aquí voy con el segundo ejemplo que atañe especialmente a la necesidad de armar redes diversas y adecuadas, que sean , acogedoras , equilibradas y objetivas.

Cuántas veces nos hemos encontrado frente a personas que representan enormes “factores de riesgo” para construir una comunidad inclusiva. Destrozados salimos de espacios públicos, restaurantes, de reuniones escolares,  plazas o incluso espacios de amigos o familiares. Alguien discriminó a nuestro hijo o hija, alguien no lo consideró, alguien se burló de él o ella. Alguien no ve a la persona que hay detrás de mi hijo o hija, sus sentimientos, capacidades, intereses, emociones etc.…

En esa situación, “cae de cajón” la necesidad de que alguien te acoja y te diga:

“Si, tienes toda la razón, ¡qué malos e injustos fueron con tu hijo/hija”. Llamaremos a este tipo de acompañante: “Acompañante A” (de acogedor).

Este acompañante de vida es necesario:  ese que te diga “Oh, no sé cómo aguantaste” y que empatice con tu dolor y te ayude a odiar al “desgraciado” que nunca vio siquiera el daño que provocó. Para algunos momentos bien. Esos acompañantes te ayudaran a sentirte comprendida  o comprendido en tu dolor. A dividir tu rabia e impotencia. Parte inicial de un proceso de equilibrio emocional importantísimo.

Sin embargo, e igual de necesarios son aquellos acompañantes  que trascienden a esa rabia momentánea y te exigen ver desde lejos, la problemática como una oportunidad.

Llamaremos a estos acompañantes: “Acompañante D” (de desafío).

Estos acompañantes te muestran la cuota de responsabilidad que tu tienes para generar cambios. Ellos, reconocen la dificultad pero no se quedan en ellas, sino que te ayudan a adaptar el camino para encontrar soluciones válidas.

Lo complicado es que generalmente esos cambios suelen partir por los cambios de uno. Es decir, si esto no funcionó, yo soy el primer responsable. Es cierto: ¡Tan complejo ver en el enojo y la impotencia una oportunidad o peor aun, una responsabilidad y un compromiso!

El acompañante D , acompañante inclusivo, es imprescindible. Es aquel que en el peor de los momentos te echará la culpa a ti, y/o te hará responsable de lo que sigue para generar cambios. Es el que te va a incomodar en tu tranquila comodidad.

Ellos te conocen bien y te exigen de acuerdo a su creencia para contigo.

El acompañante D  te ayudará a abrir caminos, pensar en soluciones, buscar fórmulas, y analizar situaciones complejas. No te dejará nunca sólo, pero te dará la pausa necesaria para seguir adelante. Te obliga a frenar, con el objetivo de avanzar.

Te da desafíos y te ofrece una mano para ello.

En mi experiencia, la inclusión funciona mejor si cuentas con ambos acompañantes y se coarta si falta alguno de ellos.

No facilita, por ejemplo, un  Acompañante A , de especialista que constantemente te hable mal del establecimiento en el que tienes a tu hijo. Eso no quiere decir que calle u omita lo que no sea tan bueno. Significa que el especialista necesita ayudarte a encontrar soluciones y  ser facilitador del proceso. Si tengo la convicción de que la Inclusión es el que camino que quiero seguir, tengo que saber encontrar el camino buscando redes de apoyo ojalá del tipo A y D.

Aprovechemos esta reflexión para además agregar acompañantes tipo S (de similar situación), ahí se encuentran amistades con hijos e hijas con síndrome de Down. Ellos te hacen ver que no eres el único que ha pasado por lo que pasas. Son además los que mejor pueden entenderte.

Son aquellos que en una mirada tienen la exacta radiografía (o al menos con bastante precisión) de lo que pasa por dentro de ti. Con ellos disfrutas y lloras con similar intensidad lo que vives. Son los que además pueden entender mejor el factor riesgo que estoy describiendo. Ayudan mucho a no agobiarse y entender que si te equivocas el mundo sigue. Que si hoy no alcanzas a ayudar a tu hijo en la tarea, nada grave pasa.

Por último y sin desmerecer la inmensa cantidad de acompañantes de otro tipo que existen, están los acompañantes tipo E  (de escucha).

Son pacientes, silenciosos y acogedores. Siempre dispuestos. ¡Tan necesarios!

Aquí en mi experiencia está la familia, que vive  y siente contigo, en profundo respeto, lo que vas viviendo. Te acompañan desde el alma y a corazón abierto.

Hay además una persona que cumple con todos los anteriores….en mi caso es mi marido.

De manera transversal acompañamos y nos dejamos acompañar  por Jesús, a través de nuestras hijas en primer lugar. Son ellas las que nos invitan a ver que su individualidad  es magistral y sagrada. Factor riesgo sería no detenerse en ello.

Si crees en la Inclusión como un beneficio, busca tus redes para convertir el factor riego en oportunidad y evita así, convertirte tu mismo en un “factor riesgo”.

Karin Schröder

5 Respuestas a “Nuestras redes frente al “factor riesgo” (Clave para lograr el equilibrio)

  1. Querida Karin,

    Tu exposición sobre el tema es buenísima y concuerdo contigo en las líneas generales.

    Sin embargo me atrevo de comentar de que cada niño es un mundo, incluyendo a todos ellos. Todos, en forma mayor o menor, topan con problemas más grandes o más pequeños de muchas índoles y por diversas causas y situaciones. Por eso, lo que tú expones es válido para casi todos ellos en momentos duros de sus vidas que surgen durante su infancia y adolescencia. Ejemplos: Timidez, torpeza física (gimnasia, juegos deportivos), hiperactividad, sociabilidad, comparación indebida de padres y profesores entre hermanos, en cuanto a sus capacidades de aprendizaje o diferentes apariencias físicas, infravaloración de pruebas escolares o exámenes hechos por ellos, fallos de educación o formación, que los dejan en evidencia, falta de preparación de parte de los padres o profesores para confrontarse a problemas que surgen, hijos únicos, hijos de madres solteras, conflictos matrimoniales-separaciones, sobre protección y mucho más que podría mencionar. Cuantas lágrimas, cuantos momentos de desesperación de parte de muchos niños y jóvenes y de muchos padres existen por no saber cómo confrontarse al problema que surge o existe y que muchísimas veces deja secuela de por vida o que son difícilmente corregibles. Porqué tantos psicólogos?-

    Creo que es importante considerar el problema también desde este punto de vista más global.

    Marlis Hannemann Schröder

    • ¡Queridísima Tía!
      ¡Cómo se vé que corre por tí fuertemente el alma pedagógico!¡Absoluta y totalmente de acuerdo contigo: cada niño, niña, joven, o perosna en general es diferente!
      ¡No existen recetas aplicables a todos! ¡Enhorabuena! La diferencia y variedad entre los seres humanos es justamente la que nos convoca a trabajar en equípo.
      Esa es la misión: reconocer primero nuestra propia diferencia para así validar poco a poco la de todos….incluídas las de personas con síndrome de Down.
      Tal vez debiera cambiarle el nombre a este Blog….debiera llamarse “Compartiendo experiencias, seres humanos”….esto es un proceso…vamos paso a paso.
      ¡Gracias por tu aporte y por compartir experiencia con todos nosotros!
      Karin

  2. Mi querida sobrina,

    Me alegra mucho tu consentimiento a mi exposición. Sabes que siempre pienso junto contigo y los tuyos y trato de compartir y opinar según mi criterio, tratando de cooperar en lo que puedo.
    Un besote muy grande para todos. Siempre tu tía, que te tiene en su corazón.

    Marlis

  3. como siempre ,… un placer leer tus notas KARIN. GRACIAS POR ESTE APORTE QUE HACES AL COMPARTIR TUS EXPERIENCIAS.. MUCHOS CARIÑOS DESDE URUGUAY. .FAMILIA NIEVAS-SCABONE.

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