Simce y discapacidad

Cada vez que al nivel escolar de mi hija le ha tocado rendir la prueba nacional SIMCE, he esrito a los medios de comunicación. Primero 4.básico, luego 8.básico y ahora II Medio de enseñanza Media.  No han existido cambios  respecto a la aplicación de dicha prueba para personas con discapacidad intelectual. Es realmente una verguenza que poca gente logre ponerse en lugar de personas con discapacidad intelectual y pase por sobre sus derechos y su dignidad.
Seguiré escribiendo  en la convicción de que la sociedad despierte frente a la injusticia, pero por sobre todo seguiré escribiendo en la convicción de que si no lo hace, se estrá perdiendo parte escencial de lo que es el sentido de la vida.
Los invito a revisar el siguiente enlace:

http://www.latercera.com/noticia/opinion/correos-de-los-lectores/2012/11/896-494969-9-simce-y-discapacidad.shtml
El texto original lo podrán leer a continuación:

Simce y Personas con capacidades diferentes

(Cuestión de derecho y ética)

Soy orgullosa apoderada del Colegio Institución Teresiana,  en donde, junto a mi marido hemos depositado nuestra entera confianza en la educación de nuestras tres hijas.

La inclusión educativa por definición responde a un derecho de Todas las personas a ser educadas, de acuerdo a sus ritmos de aprendizaje y capacidades individuales.

Es así como cada día más  estudiantes con síndrome de Down, entre ellos mi hija mayor,  han demostrado que si existe oportunidad, también existe aprendizaje.

¿No es acaso también su derecho ser evaluados de acuerdo a su ritmo de aprendizaje?

El Simce no acaba por entender que existen personas con discapacidad intelectual que gracias a sus esfuerzos, sus familias y sus profesores comprometidos han logrado enormes avances  en materia de aprendizajes académicos ,de acuerdo a las oportunidades que se les ha brindado. Tampoco se considera que proyectos educativos inclusivos están enriqueciendo y humanizando las nuevas generaciones.

Ofrecer a todos los estudiantes  realizar una prueba estandarizada que no atiende esa diferencia obvia ,como única alternativa en espacios y tiempos de clases comunes, es una tremenda discriminación.

En los últimos años surge entonces la figura de “mediador” que ofrece entre otros “repetir instrucciones de manera constante”. …

La situación es clara: ¿Cree Usted que un estudiante con discapacidad cognitiva comprenda por ejemplo, el concepto de función lineal traduciendo relaciones cuantitativas entre dos variables y los logre expresar en lenguaje algebraico, si se lo repito de manera constante?   Perdón ¿pero mediar qué y mediar cómo? . ¡Ni aunque lo siente en primera fila, donde exista menos posibilidad de distracción!

Queda en evidencia que aplicar esta prueba como única alternativa en espacios y tiempos de clases comunes,  arrojaría similares resultados que hacer rendir pruebas de lo que significa un estudiante con síndrome de Down y el respeto de sus ritmos y formas de aprendizaje,  a quienes están a cargo del SIMCE.

El término de equidad frente a la igualdad de oportunidades no se está reconociendo y es el derecho a la no discriminación de todo ciudadano chileno , el que se está vulnerando.  El SIMCE se realiza en horarios y espacios de clase regulares. ¿Tiempos y salas de todos o tiempos y salas de algunos?

Nuestro Colegio siempre ha abierto las puertas, sin embargo, el día de la aplicación del SIMCE (y por imposición del Estado), se deja de reconocer la diferencia que durante el resto del año es asumida como responsabilidad y riqueza de todos, y se cierra la puerta a la inclusión educativa. ¡Todo aquello, en desmedro de la autoestima y dignidad de los más vulnerables!

Como si fuera poco, sus resultados ni siquiera serán considerados más que desde el volumen de la papelera.

¿Cómo se sentirá un estudiante con síndrome de Down, si se entera de esta realidad?

¿Cómo se sentiría Usted?

“Hija, lo que te esfuerces en responder, aunque te acompañe un mediador, y te sientes en primera fila para no desconcentrarte, al Estado no le interesa, ni tampoco le influye a nadie…..” ¿….o mi alternativa es obviar y/o callar  esa realidad?

¿Por qué entonces no ofrecer materiales atingentes a la atención de los esfuerzos de aquellos estudiantes que necesitan también ser reconocidos en sus avances?

Ofrecer pruebas de  al menos 2 diferentes niveles de complejidad generadas para estudiantes con discapacidad cognitiva y/o síndrome de Down, y escoger el nivel de prueba, por ejemplo con la asesoría del colegio, de acuerdo a la capacidad de cada estudiante, sería una respuesta real y digna para quienes hoy merecen ser considerados.

Evaluar de manera diferenciada, los avances que están obteniendo estudiantes con capacidades diferentes, reconocería a nivel nacional que el éxito se puede medir también en los procesos y ayudaría botar barreras de prejuicios respecto a las posibilidades de aprendizaje de este grupo de personas ,con los que se siguen cometiendo enormes injusticias.

Como apoderada y educadora, invito al Ministerio de Educación a sumarse a la Inclusión Educativa, desde los derechos hasta la ética.

Karin Schröder, Eliana Corbett y Centro de Padres, Colegio Institución Teresiana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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