Mala Conducta: ¿y qué consecuencias hay en casa?

Es muy frecuente escuchar a padres preocupados por las conductas inadecuadas de sus hijos o hijas con síndrome de Down. Sin embargo los niños no hacen más que seguir señales nuestras….

Recuerdo un cuidador de autos que me comentó lo lindo que era su hijo con síndrome de Down, que tenía 2 años y “tan lindo….muerde fíjese”….

Mi respuesta fue “¿y Usted que hace?”…él riéndose algo nervioso me dice “Nada pues…¿qué voy a hacer si es tan lindo”…

Pues bien, a mi me parece que no poner límites claros y consecuencias directas frente a situaciones conductuales inadecuadas es una transgresión de derechos. Duro decirlo, pero así de clara quisiera ser. Con ello se transgrede por ejemplo el derecho a ser educado, ya que el niño necesita de un adulto que guíe y enseñe lo que está bien y lo que está mal. En ello además se transgrede el derecho a una futura convivencia armónica, puesto que tal vez hoy es divertido que muerda pero le aseguro que en 3 años más ya no va a ser divertido para nadie y el trabajo para revertir la situación será doblemente complejo. También se trasngrede el derecho a crecer ya que enseñarle conductas adecuadas apoyan la posibilidad de desarrollo personal que en sus primeras etapas de vida , ya son base para un buen desarrollo hacia la vida adulta.

No poner límites transgrede sobre todo el derecho a creer en sus posibilidades de aprendizaje, ya que muy frecuentemente se justifica la mala conducta con su diagnóstico de síndrome de Down….Es decir se malentiende de que por que tiene síndrome de Down, se porta mal…¡Craso error!

 Es verdad que a veces existe mayor grado de tozudez en el aprendizaje, (demora mas en aprender, requiere de mucha paciencia del adulto) por ello el adulto es el que necesita “marcar con mayor claridad la cancha” y NO debe dejar que el niño o la niña transgreda normas. Teniendo la certeza que una sociedad tampoco permitirá en el futuro la transgresión de normas de nadie.

Habrá que ser claro, firme en el tono y usar frases breves que connoten lo que está permitido y lo que no.

¡Reírse en estas ocasiones se convierte en el peor enemigo! Pues “la gracia” de pequeño podría ser “condena” para el joven o adulto.

Padre y madre necesitan aunar criterios y actuar en bloque (ojalá en concordancia de otros adultos o jóvenes agentes de educación todos). Puede ser muy confuso para el niño o la niña que la madre sea complaciente y sólo el padre sea el que ponga límites o viceversa, que la madre ponga límites y el padre responda “Déja que sea feliz, no exageres, pobrecito”… Esto confunde al niño o niña y hace que la tarea de educar (que es su derecho) sea muchísimo más compleja.

Tener clara la importancia de perseverar con calma, paciencia ,cariño y firmeza en poner límites, es relevante para el futuro de cualquier niño o niña. Habrá que conversar detenidamente esto también con los abuelos, explicarles que el “pobrecito, déjalo que sea feliz” (en una actitud sobreprotectora), a futuro cercano se puede convertir en “qué dolor de cabeza, nadie quiere estar con él/ella, es incontrolable”, cierre de puertas sociales en la mayoría de los espacios…., dolor, lucha , soledad etc…

Es frecuente que los padres pierdan la paciencia y que apliquen estrategias poco adecuadas, como incluso podría ser gritos o golpes. Esto no hace más que empeorar con creces la situación ya que el niño o la niña, podría comenzar a replicar conductas agresivas en diferentes contextos, y connotar su daño emocional a través de otras conductas inadecuadas. Golpear transgrede derechos fundamentales, como lo es el derecho a la integridad y dignidad. La falta de paciencia es una de las discapacidades más frecuentes en los adultos sin síndrome de Down.

 Dar apoyos visuales de la conducta que se quiere erradicar con la conducta sustitutiva que se busca puede ser de gran ayuda… No alcanza con decir “esto NO se hace”….sino que habrá que agregar “esto se hace así”.

 También puede ayudar la anticipación cuando hay conductas inadecuadas en situaciones específicas.

Ej: Cada vez que salgo a la calle, se suelta de la mano.

El adulto anticipa: Vamos a salir a la calle. Quiero que te mantengas tomado de la mano. Si te sueltas se acaba el paseo.

Y bueno, la parte más compleja es cumplir con lo dicho.

Nefastas serán segundas y terceras oportunidades en el mismo instante…es necesario que existan consecuencias inmediatas (rayado de cancha que evita confusiones al niño o niña).

Si el niño o la niña llora al aplicar consecuencias es una muy buena señal, ya que demuestra al adulto, que está entendiendo que existe una autoridad y que él debe acatar normas.

¡No sigamos connotando el síndrome de Down con conductas inadecuadas! Revisemos nuestra conducta, las consecuencias que aplicamos y nuestra capacidad de paciencia y perseverancia. Si no lo logramos busquemos apoyo de especialistas para los padres…¡No tanto para el niño o niña!

Karin Schröder , Marzo 2016

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